Godard! Revista de Cine °27, 2011.
"El camino de los independientes", artículo en revista Godard!. Pág. 20 - 22.
Extracto de un texto
más amplio, "EL CAMINO DE LOS INDEPENDIENTES", publicado en la "Revista Godard!" Número 27,
página 22 (2011). pOR Sebastián Pimentel (filósofo y crítico de cine).
"Estrenada por primera vez el
2008, y reestrenada de forma más amplia en 2010, de todos los largos de
ficción, no hay dudas de que el más logrado y contundente, desde sus propios
postulados, es esta ópera prima de dos cineastas que vienen de las artes
plásticas. Clásico instantáneo de un subcine dinamitador de todo realismo y
alimentado por el inconsciente en épocas de alienación generalizada, Sinmute hace lo que muchísimos han
buscado sin éxito: golpear al espectador con una mezcla de imágenes de horror y
asfixia, con el choque convulso de la violencia y la pesadilla, en las
fronteras difusas entre vigilia y sueño, lucidez y locura, sin videoclips de
por medio.
De las fijaciones objetales y
fetichistas de Un Perro Andaluz
(1929), de Buñuel, hasta las atmósferas escatológicas de los personajes
sonambúlicos y extraviados de David Lynch -sobre todo el de Grandmother (1970)-, Bellido y Balcázar
cuentan una historia sin intriga, sin cadenas causales, asentada en un
laberinto de la mente que se confunde tanto con un trazado horizontal -el largo
camino hacia el edificio, ¿hacia la pesadilla?- como la vertical -la mirada
'mental' y abismal desde el departamento, ¿dominio de la interioridad y
principio de la enajenación?
El tema no es nuevo, como no lo
es ninguno. Lo importante es que es uno urgente, quizá uno de los más
determinantes de nuestro tiempo, tanto en el arte como en la vida: la
alienación contemporánea, la soledad, el materialismo, el consumo. El hombre
que camina es un joven, pero ya está viejo. Lo dice su largo andar. No habla.
Todo es mudo en este filme de terror sobre la vida cotidiana. Allí están las
sonrisas falsas de la vida familiar, la imagen punzante de la cabeza de cerdo
-de la que surgirá la única voz de todo el filme-, la sensación orgánica y
gutural de un espantapájaros que echa raíces en la tierra, la sangre y el
vacío, un solo flujo de desesperación sin contornos definidos.
Lo interesante es que todas las
imágenes son precisas, que se remiten las unas a las otras en una relación
temporal reversible, con presencia material, sin simbolizaciones unívocas: ahí
está el rostro asfixiado, el auto cubierto, ese mundo sobre el que se
desparrama un líquido viscoso, la imagen en fast
forward y en retroceso, las aspas que giran y trituran. Todas son visiones
conectadas por los pasadizos del subconsciente, entre el día y la noche, y
llegan a componer un viaje por estadios, habitaciones, rituales sociales, y
fugas fracasadas, con un poder de hipnosis e ilusionismo que pocos cineastas pueden ostentar. Hay muchas otras cosas que destacar en este filme surrealista
de 52 minutos, entre ellas su perfección técnica, su arquitectura fotográfica y
de sonido, su complejidad visual, elementos manipulados de forma tal que pueden
dar paso a la manifestación más pavorosa del horror de la que tengamos
recuerdo, dentro de la filmografía peruana. Con continuidad o sin ella, Sinmute reniega de los caminos
previsibles, y hace nacer de nuevo, y con éxito, las posibilidades más
difíciles del cine."
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